LEGISLACIÓN

 


    Editorial 82

¿Somos conscientes donde habitamos y de las consecuencias de nuestros atropellos?

A veces me pregunto si realmente somos conscientes donde habitamos.
El trajín de la vida, el tener que correr detrás de nuestro sustento, los quehaceres de la vida familiar, a esto sumado a una lista quesería más larga que la carta a Papá Noel de muchos chicos. Como si esto fuera poco, a la larga lista parecería que muchas veces quisiéramos tener controlado todo lo que pasa a nuestro alrededor y en la arremetida por dejar todo prolijito y lindo, nos la agarramos también con la naturaleza. Por dar un ejemplo, que no nos molesten las hojas de los árboles en nuestra vereda y/o jardín, no queremos pasto ya que da trabajo mantenerlo además de que cuando llueve entra mucho barro a la casa. Si nos viéramos desde afuera, algunos humanos darían la impresión de tener ansiar vivir en ciudades sin arroyos, ríos y menos humedales, "lindas y prolijitas" como postal. Da la sensación que nos enviaron al planeta equivocado. Terminamos de "limpiar" nuestro alrededor para
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que este "como nosotros lo queremos" y no como en realidad es. En nuestras ansias de limpiar, como raza, hemos desforestado que da gusto, creado sistemas para llevar el agua y trearla hacia donde nos sea conveniente, utilizar (y muchas veces mal utilizar) los recursos que supimos conseguir; y otra vez, la lista aquí también es larga. Porque además, no solo la raza humana modificó a piaccere su entorno, sino que muchos de nosotros (claramente NO todos... pero lamentablemente muchos), continúan ensuciando su entorno, tirando papeles, plásticos, botellas y latitas por la ventanilla del auto, básicamente, usando a la tierra que ocupamos como gran papelero. Esto me recuerda que hace poco ví un video, de estos que circulan en las redes sociales, en el que enseñaban a un cuervo a recoger basura de la calle y arrojarla en un cesto de basura... lo "gracioso" (y podría más comillas) es que el cuervo aprendió...
Si tomáramos consciencia de que debemos hacer un cambo de "chip" para comenzar a revertir nuestra forma de vivir y sentir, puede que empecemos a disfrutar de otra manera la vida. No cambiando al planeta a nuestro antojo, sino entendiendo que en cierta forma... nosotros somos un antojo del planeta. Hoy estamos aquí porque las condiciones para la vida son las aptas ¿no?... Inundaciones, sequias, calentamiento global y por otro lado enfriamiento... . en realidad, básicamente, cambios en el clima a los que el planeta está acostumbrado desde hace 4.6 millones de años...
Alguna vez se preguntó cuánto hemos hecho cada uno de nosotros para estar donde estamos, es decir, cuánto uno se involucró para que esto, que ciertamente a nadie le gusta, no siga empeorando. Con todo lo que avanzó la humanidad, hemos conseguido de manera satisfactoria, salvar muchas especies, prolongar la vida sobre el planeta, mejorar (aunque solo en determinados lugares parecería) la calidad de vida de la población; es decir, somos "bichos capaces", sin embargo, también hemos logrado extinguir muchas especies de la fauna y flora por vivir en esta carrera del consumismo.
Una vez escuche que si se extinguiera la raza humana, la vida en el planeta continuaría existiendo tal como se la conoce y que, en cambio si se extinguieran las hormigas, producirían un desequilibrio ambiental a nivel global.
En cambio, ¿que ocurriría si se extinguiera de pronto la especie humana? Como si esto fuera poco existen, según Edward O. Wilson, considerado el mayor experto en hormigas a nivel internacional, hay 168.000 hormigas por cada persona.
Tal vez fue fatalista... pero si lo pensamos desde otro lado, haciendo un rápido análisis de la situación de los últimos años, nos encontramos con que la población mundial (o por natalidad o por longevidad) creció, por lo tanto más gente, que consume más y más años recursos de un mismo planeta, una misma roquita que da vueltas y que no se agranda como un combo... Sigue teniendo la misma superficie para el cultivo, vivienda, etc. que teniía hace unos cuantos añitos.
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En resumen, los recursos son limitados y, o empezamos a pensar en que las "estanterías llenas" no el mejor plan a largo plazo, o vamos a morir de riqueza unos y de pobreza otros... Claro, esto si es que Gaia, que es nuestro planeta según la metáfora del Dr. Lovelock no decide antes deshacerse de la oveja negra de la familia (esos somos nosotros), y sigue su curso.
¿Qué pasaría en el corto plazo si extinguieran las hormigas? Xavier Espadaler y Victor Bernal, del departamento de Biología Animal, Biología Vegetal y Oncología de la Universidad Autónoma de Barcelona respondieron que "Si no hubiera ninguna, el efecto sería muy grave. A medida que se perdieran que se perdieron los servicios que desempeñan en los ecosistemas, estos se deteriorarían rápidamente. Indirectamente se potenciaría la pérdida de especies" explican. Desde el Instituto del Centro Iberoamericano de la Biodiversidad de la Universidad de Alicante, el investigador Olmo Hernandez, afirma que, si no existieran "el planeta perdería gran parte de su diversidad biológica". De hecho, solo ellas son más de 12.000 especies de hormigas en el mundo, cuando de mamíferos se conocen

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en la actualidad 5.487 especies. Según explica Olmo Hernandez "Son el 15% de la masa de organismos vivos terrestres. Lo más probable es que las plantas que ofrecen recompensas alimenticias o cobijo a las hormigas desaparecieran y el efecto se iría amplificando desde alli". Así podemos continuar varias páginas más. ¿Necesitamos mucho más para darnos cuenta de que cada uno de nosotros debemos rápidamente comenzar a cambiar nuestra forma de pensar y actuar?
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Esta carrera demencial de consumismo es la que parecería que nos fuera a consumir a nostros mismos. Me da la sensación que hemos perdido el rumbo hace ya muchos siglos atrás. Guerras Mundiales, Siria, Palestina, Irak, Afganistan, Pakistan, (otra lista, que compite por ser de las más largas) e incluso, gracias a Díos en menor escala, en nuestro propio país. Es una guerra sin tregua la que parecería que venimos dándole al Planeta, para que al final, cuando a todos nos llegue el final, vamos a partir de este mundo de la misma manera en la que llegamos..., pero si, dejando un tendal de destrucción, un legado de agresión contra el otro, contra los animales y la naturaleza para las generaciones venideras y además, una falta de educación y compromiso muy grave.
¿Será que podemos aprender a ser más respetuosos con el prójimo y con nuestro Planeta?
Yo creo que si.... el tema es que cada uno de nosotros tenemos que comenzar a cambiar nuestra forma de pensar y actuar. ¿Vale la pena? Yo estoy convencida que si. ¿Usted?
Hasta la próxima,
Susana Mackern de Manusakis



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