LEGISLACIÓN

 


    Editorial 85

¿Somos prisioneros de nuestra mente?

Pasan los días, las semanas, la vida. Es bueno poder conectarnos con nuestro ser interior. Permite que podamos serenarnos, pensar y reflexionar de como venimos llevando nuestras vidas y de lo que nos afecta, tomar consciencia de lo que tenemos a nuestro alrededor.
Muchas personas son tan prisioneras de sus mentes, que la belleza de la naturaleza, no existe realmente para ellos, ni tampoco sus seres queridos.
Puede que digan cosas como "Que flor tan bonita" pero eso es solamente una etiqueta mental mecánica. Porque no están quietos, presentes, no ven realmente la flor. No sienten su esencia, lo mismo que no se conocen a si mismos, no sienten su propia presencia.

Como vivimos en una cultura tan dominado por la mente, la frivolidad, la obsesión por el dinero y por las apariencias que no nos permite observar y reflexionar sobre las cosas esenciales de la vida misma, y nos privamos de tantísimas cosas que suceden a nuestro alrededor como nuestra esencia interior. Así que nunca estamos en contacto con ese lugar donde la verdadera creatividad y belleza surgen. La mente abandonada a sí misma crea monstruosidades, sino miremos nuestros paisajes urbanos y nuestros desiertos industriales. Y permitimos que nos pasen las cosas que pasan, destrucción de la naturaleza, permitimos la corrupción y esencialmente no nos preocupamos por nada, incluyendo nuestra esencia.
Sería muy positivo poder tomar consciencia de la belleza, la majestad, la sacralidad de la naturaleza que es el que nos permite vivir. El planeta es un lugar vivo y nosotros somos una gota del océano, tan insignificantes y creemos que dominamos todo y jamás nos va a pasar nada. Estamos tan ocupados con nuestra mente que nos hace perder toda noción del mundo que gira a nuestro alrededor, incluyendo nuestros afectos.
Alguna vez ha contemplado la infinitud del espacio en una noche clara, sobrecogido por su absoluta quietud y su vastedad inconcebible? ¿Alguna vez ha escuchado verdaderamente el sonido de una quebrada en el bosque? ¿o el canto de un pájaro en un tranquilo atardecer? ¿Hace cuanto no se sienta a escuchar y comprender con verdadera convicción a miembros de su familia, amigos, mascotas?
Para ser consciente de tales cosas, la mente debe estar quieta. Debemos dejar por un rato nuestra mochila personal de problemas y egocentrismo, también dejar de pensar incesantemente sobre el pasado, angustiarnos por el futuro. De lo contrario, veremos sin ver y oiremos sin oír. Para logar todo esto, requiere de toda nuestra atención.
Más alla de la belleza de las formas externas debemos contactarnos primero con nuestra esencia profunda.
Ser, conciencia y vida son sinónimos, podríamos decir que presencia significa la conciencia dandose cuenta de sí misma o la vida alcanzando la auto-conciencia. Lo importante en todo esto es no quedarse aferrado a las palabras sino hacer el esfuerzo para entenderlo.
Lo importante es no verlo desde la perspectiva limitada del universo manifiesto.
Si consideramos que "Soy el Alfa y el Omega y soy el Viviente". En el reino atemporal en el que El Ser superior mora, que es también su hogar, el principio y el fin, el Alfa y el Omega, son uno y la esencia de todo lo que siempre será, esta eternamente presente en un estado no manifiesto de unidad y perfección, totalmente más alla de lo que la mente humana pueda nunca imaginar o comprender.
Por eso considero que es importante no vivir con nuestra percepción limitada sino aquietar la mente y comenzar a abrir nuestra conciencia y percibir un mundo mucho más completo e intangible que nos rodea.
Consideremos que todo Ser, tiene esencia divina, tiene algún grado de conciencia. Incluso una piedra tiene conciencia rudimentaria. El sol, la tierra, las plantas, los animales, los seres humanos, todos son expresiones de conciencia en diferentes grados.
Hasta la próxima,
Susana Mackern





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